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Raro es el escritor contemporáneo que no se posiciona ante Dios

Dios más allá de la secularización, en el X Congreso de la UCM (22-23 octubre 2026)

Antonio Barnés, durante una conferencia en el Ateneo de Madrid

Antonio Barnés, durante una conferencia en el Ateneo de Madrid

13.02.2026 | 07:00

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El profesor Antonio Barnés Vázquez, doctor en Filología por la Universidad de Granada y profesor de Literatura Española en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid, ha dedicado buena parte de su investigación al Quijote y a la tradición clásica, así como a la presencia de Dios en la literatura contemporánea.

Como miembro del comité organizador del X Congreso Internacional “Autores en busca de Autor. Dios en la literatura y en las artes contemporáneas —22 y 23 de octubre de 2026 en el Salón de Grados de la Facultad de Filología (Edificio A)—, explica las claves de un proyecto que cumple ya una década de trabajo y diálogo interdisciplinar.

-¿Cómo se relaciona su trabajo sobre el Quijote con el tema del congreso "Dios en la literatura y en las artes contemporáneas"?

-Son líneas de investigación diferentes. El proyecto sobre Dios en la literatura lo puse en marcha para tender puentes entre la investigación filológica y Dios.

-¿Qué papel juega la fe en la literatura española, según su experiencia como profesor y investigador?

-Los eclesiásticos fueron, junto a los nobles, los que pusieron en marcha la literatura española, que maduró en el Renacimiento y anduvo ya con motor propio desde entonces. La literatura española hasta el siglo XIX ha estado empapada de la fe cristiana. Desde el siglo XIX la presencia de lo cristiano es menos visible, pero sigue actuante.

-¿Cómo se puede aplicar el enfoque de la literatura comparada al estudio de la fe en la literatura contemporánea?

-Más que la fe, estudiamos la presencia de Dios, sea el Dios cristiano o una idea de Dios filosófica o de otras perspectivas. El proyecto Dios en la literatura contemporánea no es confesional, es decir, caben estudios desde cualquier presupuesto. Lo que hemos constatado es que raro es el escritor contemporáneo que, de alguna manera, no se posicione ante Dios. Prueba de ello es que se han presentado en nueve años 220 ponencias y comunicaciones sobre 172 autores diferentes de 17 áreas lingüísticas (árabe, hispánica, anglosajona, francesa, rusa, italiana, alemana, danesa, eslovaca, catalana, japonesa, gallega, bielorrusa, polaca, portuguesa, sueca y neerlandesa). Y están presentes todos los géneros: narrativa, lírica, teatro, ensayo…

-¿Qué autores u obras contemporáneas cree que son más relevantes para el estudio de la fe en la literatura?

--En la lírica aflora de manera más natural la presencia de Dios porque se habla desde un yo proclive a desnudar el alma. En la novela, Dios se encarna a veces en personajes o aparece en el pensamiento o la ética de los personajes. Según María Zambrano, “una cultura depende de la calidad de sus dioses, de la configuración que lo divino haya tomado frente al hombre, de la relación declarada y de la encubierta, de todo lo que permite se haga en su nombre y, aún más, de la contienda entre el hombre y su adorador, y esa realidad; de la exigencia y de la gracia que el alma humana a través de la imagen divina se otorga a sí misma”. No hay nadie sin religión, sea una tradicional u otra “de sustitución”. En ese sentido, se puede tratar de desenmascarar, de alguna manera, en qué cree un autor. Como muestra de autores, puedo citar a varios sobre los que se ha tratado en los congresos: Houllebecq, Graham Greene, Stanislav Lem, Giovanni Papini, Heinrich Böll, Hugo Ball, Curzio Malaparte o Ballard.

-¿Cómo se puede fomentar el diálogo entre la fe y la literatura en el contexto académico actual?

-Nuestro proyecto lleva haciéndolo 10 años. Los congresos son foros en los que se expone el propio pensamiento o investigación y se entabla un diálogo entre unos y otros. Además, hemos publicado cuatro libros con decenas de estudios, aparte de que los investigadores han enviado también a revistas sus aportaciones sobre la cuestión.

-¿Qué impacto cree que puede tener el congreso en la comprensión de la relación entre la fe y la literatura?

-El tema de Dios es más amplio que el de la fe. Los congresos están demostrando que la llamada secularización no ha apagado la sed de Dios. Modestamente, estamos incrementando la reflexión y el diálogo entre Dios y la literatura. Comprobamos que, así como se puede cancelar a Dios en discursos políticos o mediáticos, es muy difícil hacerlo en la literatura, pues ella constituye un ámbito de libertad.

-¿Qué planes tiene para seguir explorando el tema de la fe en la literatura después del congreso?

-Además de los congresos, hacemos recitales poéticos, seminarios… La cadencia anual del congreso provoca que casi de modo permanente haya investigadores que de un modo u otro están pensando en la relación entre Dios y la literatura.

Antonio Barnés (a la derecha en la imagen)., organizador del X Congreso

Antonio Barnés (a la derecha en la imagen)., organizador del X Congreso "Autores en busca de Autor", en diálogo sobre Nietzsche y Weil. Dios en la literatura: un debate vivo.

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